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Principios

En Testing House de México hemos asumido la idea del hombre de la filosofía clásica, como un ser que es capaz de autodominio y trascendencia. El hombre posee las siguientes vías de desarrollo: abstracción, concepción de lo inmaterial, reflexión, actuación libre y su desarrollo en el transcurso de estas vías es ilimitado. Ahora bien, a las pautas de desarrollo contenidas en la idea del hombre, las llamaremos principios.

El punto de partida de los principios expuestos es la universal naturaleza humana. Podemos llegar a considerar que el cumplimiento en nuestra organización no es cosa nuestra sino de toda la sociedad en general, es decir, de otras instituciones sociales desde la familia hasta el Estado. Pero esta consideración es un error. Si Testing House de México es una comunidad de personas por definición, señalada su finalidad en el desarrollo de las personas que la integran y con las que está relacionada, y admitido que el desarrollo humano tiene su dinámica propia en el cumplimiento de los principios, su observación resulta tarea principal del responsable máximo de la empresa y de todos los colaboradores.

En la simple expresión “hacer las cosas bien” se encuentra implicada necesariamente la observancia de los principios naturales del hombre. Si las actividades de la empresa se hicieran al margen no ya de todos sino de alguno de los principios siguientes, “las cosas no se harían bien”.

Nuestros principios son unilaterales.
"Hacer las cosas bien"

I. El bien debe seguirse y evitarse el mal.

La autorreflexión de la que somos capaces pone en condiciones de juzgar nuestros propios actos como buenos o como malos. Nosotros no somos una sociedad sin nombre (S.A.), nuestro capital no es anónimo, cada uno somos Testing House de México y debemos reflexionar antes de actuar y en conciencia contribuir a mejorar nuestro entorno por medio de nuestras soluciones tecnológicas.

II. No deben emplearse medios moralmente malos aunque los fines sean buenos.

El fin no justifica los medios.

III. No deben perseguirse fines buenos que tengan efectos resultantes desproporcionalmente malos.

Debemos no solo reflexionar sobre el uso de los medios moralmente malos sino también reflexionar sobre los efectos que producirían los fines una vez alcanzados.

IV. Ha de considerarse valioso todo aquello que contribuya al desarrollo del hombre.

Este importante principio formal se deduce directamente del hecho de que la persona humana es sujeto de dignidad y, por tanto, quien otorga valor al resto de las realidades. Por otra parte, el principio expresado encierra implícitamente una definición de valor: se llama valor todo aquello que contribuya al desarrollo o perfeccionamiento del hombre.

V. Hay valores que son objetivos, válidos para toda persona y cultura.

Este principio se deduce del hecho de que el hombre posee una naturaleza (voluntad y razón) determinada, y no es un fruto causal ni ciego, ni un estadio perecedero de la evolución biológica. El relativismo es precisamente la oposición a este principio. Si el valor de la persona por ejemplo es relativo, lo único que estaría por encima del valor es la relatividad de los valores, que se erigiría como un valor absoluto y para Testing House de México la persona es un fin y no un medio.

VI. El hombre debe adquirir las capacidades (virtudes) necesarias para alcanzar una vida lograda, plena o completa.

Este es el principio considerado la columna vertebral del desarrollo humano. El hombre virtuoso es el que está capacitado para perfeccionarse, es el que toma la iniciativa de ser mejor persona y contribuir de forma activa y decidida al desarrollo de sus compañeros y amigos.

VII. Obra de tal manera que tu acción pueda erigirse en norma universal de conducta.

Las personas en Testing House de México debemos de conducirnos en modo tal que nuestra acción se erija en norma genérica de conducta. Que dentro o fuera de la organización seamos personas ejemplares por nuestro trato a los demás y vocación de servicio. Tanto las personas como las naciones somos perfectibles y tener aspiraciones heroicas que inspiren a los demás a servir mejor es en sí un acto heroico.

VIII. El bien común es preferible al bien privado si ambos son del mismo orden.

Este principio no trata de una mera preferencia cuantitativa: lo mucho es preferible a lo poco. Entienden así este principio los materialistas, para los que no hay más cuenta que la de la cantidad. El comunismo no fracasa por preferir lo común a lo privado, sino por hacerlo indiscriminadamente: todo bien privado de cualquier nivel, es despreciable por ser privado, y debe preferirse el bien común, cualquier tipo de bien que sean, porque será mejor por ser común.
La persona, cada persona, se encuentra por encima de todo orden, y no puede ella supeditarse a ningún bien, por común que sea. No puede privarse de la vida a un inocente ni siquiera para salvar a toda la humanidad. Cada persona es el centro del universo: pero no soy yo, sino cada persona.

IX. Las personas no deben considerarse nunca como medio sino como fin.

Este principio es considerado el más importante para regir las relaciones de la persona en Testing House de México como comunidad de personas que es.
Este principio no pretende suprimir la división de funciones, división que se considera medular para el sostenimiento de la empresa. Basta que la persona no se supedite entere y sometidamente a la función y, además, tenga, por estatuto, la posibilidad de influir sobre ella, de imprimir su sello, de que resulte una expresión de su personalidad o modo de ser. Lo que hacemos, lo hacemos nosotros, tiene identidad propia, nombre y apellido, tiene historia.

X. El bien no es menor porque beneficie a otro ni el mal es mayor porque me perjudique a mí.

Este principio invita a la persona a que no procure su propio bien con el único límite de que no haga mal a los demás. Evita promover el egoísmo pasivo. La dignidad de la persona no tiene grado.

XI. Prohibir no es malo ni permitir es bueno, pues es malo prohibir lo bueno y bueno prohibir lo malo.

Este principio nos recuerda que las categorías del bien y del mal se regulan en relación con al naturaleza del hombre y con sus posibilidades de desarrollo ilimitado.

XII. Los principios de acción expresados en proposiciones negativas no necesariamente poseen un rango ontológico menor que los principios expresados en proposiciones afirmativas.

No debes hacer esto pero sí debes hacer esto otro; otro, desde la perspectiva de todo aquello que contribuya al desarrollo del hombre. La ventaja de este principio es que tiene una indudable claridad. Cuando por ejemplo se señale que no debe venderse un determinado producto, no caben las interpretaciones y las dudas.

Criterios

Los criterios, en general, son árbitros de discernimiento, de separación. Los criterios son imprescindibles para poder juzgar si una acción a emprender es concorde o no con los principios que hemos asumido como verdaderos.

Criterios axiológicos (de valor).

I. Criterio de extensión.

Es mayor el bien que beneficie a más personas y es mayor el mal que a más personas perjudica. (Criterio cuantitativo “mayor o menor”). A las cuestiones más importantes que afectan a las personas no se les puede aplicar el criterio de extensión, aunque se les intente aplicar, debido a la racionalidad del cálculo matemático en el que está encerrado nuestro pensamiento. Este criterio contiene la paradoja de que las personas estrictamente hablando en cuanto personas no son susceptibles de entrar en una cuenta porque su diversidad radical impide su acumulación. Es por ello que este criterio se aplica más en mercados, operaciones y finanzas, donde maximizar participaciones de mercado, productividad, eficiencia o utilidades es más que cuantificable. Por esta razón debemos manejar tanto el criterio de extensión y el de incidencia en conjunto, pero dando preferencia al de incidencia cuando se trate de personas.

II. Criterio de incidencia.

El bien es mejor cuanto más profundamente beneficia a la persona, y el mal es peor cuanto más profundamente la afecta. (Criterio cualitativo “mejor o peor”). Tiene más valor beneficiar profundamente a una persona que superficialmente a muchas. Quien ha sido destinatario de un bien profundo, omniabarcante y radical de su persona, se encuentra en condiciones de difundir ese bien a los demás, adquiriendo un poder multiplicador de insospechadas y no calculables consecuencias. Quien al revés, sólo recibe un beneficio superficial, lo aprovecha únicamente para sí, y hace que su alcance fenezca en el mismo destinatario al que llega.

III. Criterio de proximidad.

A diferencia de los anteriores criterios (extensión e incidencia, el criterio de proximidad no atiende a la calidad del bien que proporciona, sino a la fuerza de la obligación que tengo en proporcionarlo. Me encuentro obligado a promover el bien y evitar el mal de los más próximos. La persona es relacional, de hecho se desarrolla por la relación que guarda con otras personas, y por la relación que otras personas guardan con ella.

Criterios operativos (de eficacia).

I. La competencia.

Ganarle a alguien en ocasiones es necesario, pero que no se suscite ni se erija como el principal motor para alcanzar el éxito ya que la colaboración es superior en eficacia a la competencia; coexisten, pero el énfasis debe hacerse en la cooperación. Es importante considerar que en el competidor encontramos también una persona y la persona representa un plus respecto a su actividad aún cuando sea actividad competidora de la mía.

II. La cooperación.

El trabajo en equipo ha de acentuarse sobre el individual, como entre las propias empresas, aún pertenecientes en el mismo ramo y enclavadas en el mismo mercado (teoría de los juegos: colaboramos con la competencia en crear y hacer más grande el pastel, pero competimos con nuestra creatividad, conocimientos y productos y servicios innovadores al repartirlo).